LA INTERNACIONAL ANTIAUTORITARIA DE SAINT-IMIER EN 1872

Los tiempos rebeldes necesitan de organización, de encontrarse y discutir sobre la humanidad, de obtener nuevas ideas consecuencia de arduos debates y también nuevas estrategias nacidas de la reflexión y el conflicto constructivo. Mientras se escribían las líneas de este artículo, se cumplen 150 años de un congreso internacional antiautoritario donde las ideas librepensadoras y el federalismo anarquista se debatían en la Europa de abajo y a la izquierda de aquellos tiempos. A finales del verano de 1872 se reunió por primera ocasión la Internacional de Saint-Imier, fundada por Mijaíl Bakunin y James Guillaume, tras ser expulsados en el Congreso de La Haya de la Primera Internacional.

Siglo y medio después de aquél encuentro, se han vivido algunos ciclos históricos de revolución y experiencias emancipatorias de la clase trabajadora, pero también la gran derrota obrera que ha supuesto la aplastante imposición del neoliberalismo global. Esto hace que sea más necesario que nunca regresar a un horizonte de organización internacionalista que recoja los ideales humanistas de estos congresos históricos y adaptarlo a la lucha social de la actualidad y la superación del capitalismo.

Orígenes de la Primera Internacional y camino hacia la escisión marxista y bakuninista

Desde la Revolución de 1848 en Europa las jóvenes generaciones de trabajadores, fueron fraguando lentamente movimientos y se fundaron pequeñas organizaciones que veían necesario relacionarse internacionalmente. Entre los años 1862 y 1864 en ciudades como París o Londres, algunos núcleos obreros trabajaron directamente en la labor de esa vinculación. LEER MÁS.

fuente: ACRACIA

Cazarabet conversa con… Julián Vadillo, autor de “Historia del Anarquismo. Organización, acción y agitación” (Guía Burros. Editatum)

Julián Vadillo escribe una “guía del anarquismo” para la colección “Guía Burros” que es una “guía de conocimiento y saber” ideada por Eduardo Montagut para Editatum Editores.

¿Qué es Guía Burros? Los Guía Burros son manuales básicos para aprender a utilizar una herramienta, realizar una actividad o adquirir un conocimiento determinado de manera sencilla y fácil.

La sinopsis del libro:

El anarquismo fue una ideología que dio respuesta a la sociedad capitalista en el momento más álgido de su desarrollo en el siglo XIX, teniendo en su base una fuerte defensa de la libertad individual que llegaba hasta solicitar la desaparición del Estado. Las ideas libertarias, herederas de tradiciones de lucha antiautoritaria, representaron un nuevo modelo social, organizativo, económico y político que rivalizaba con otras corrientes del movimiento obrero y se convirtió una de las referencias político-sociales básicas hasta bien entrado el siglo XX.

En esta obra, clarificadora y rigurosa, el autor aborda los orígenes de esta ideología, los personajes más relevantes que la impulsaron y las consecuencias que tuvo su implantación en diferentes países, especialmente en España.

El autor, Julián Vadillo. Ya hemos conversado varias veces con este historiador amigo:

Abriendo Brecha

http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/brecha.htm

Por el pan, la tierra y la libertad. El anarquismo en la revolución rusa

http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/porelpanlatierra.htm

Socialismo en el siglo XIX. Del pensamiento a la organización. Raíces, origen y desarrollo del laboratorio socialista antiestatal en el siglo XIX

http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/socialismosigloXIX.htm

Historia de la CNT. Utopía, pragmatismo y revolución

http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/historiacntvadillo.htm

Historia de la FAI. El anarquismo organizado

http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/historiafai.htm

Julián, ¿estamos ante una especie de libro introductorio que nos aproxima a las bases y a los pilares sobre los que se fundamentó y creció la ideal y el ideal anarquista y libertario tanto desde el espectro internacional hasta el nacional? Este libro, ¿es una aproximación al anarquismo?

-El libro está pensado como una introducción en dos vectores. Por una parte, dar a conocer a quien le interese una historia sintética del movimiento anarquista tanto internacional como en España. Y, por otra parte, está pensando también como una herramienta didáctica, para que profesores y alumnos en los grados medios y superiores puedan trabajar las ideas libertarias y su historia. A partir estas síntesis se pueden preparar clases y actividades de profundización cuando se aborden estos temas.

-Con esta lectura, amigo, ¿se rompen los mitos, digamos falsos, que hay todavía rondando sobre el ideal anarquista?

-Se intenta que la gente que quiera aproximarse y empezar a estudiar el anarquismo no lo vea como en cúmulo de lugares comunes al que nos tienen acostumbrados

-En una sociedad en plena expansión de la competitividad, del neoliberalismo económico y del capitalismo más salvaje….se decía y se expandió la idea que esto era lo que guardaba el sinónimo o la correspondencia con “el orden”  y  “lo organizativo”, mientras que las ideas anarquistas y el anarquismo eran equivalentes al desorden o a la organización cuando para poner al día a las ideas anarquistas desde el plano económico, político y social hay que tener, como mínimo, mucho más “orden” y “organización del que requiere “el sistema tal como lo conocemos hoy”…¿qué nos puedes comentar?

-Es uno de esos lugares comunes. Si algo distinguió al anarquismo en general y al español en particular fue su defensa de la organización como elemento básico. No podía haber transformación si no hay organización que articule la alternativa. Y esa organización la componía el ámbito societario, el educativo, el político, el económico, etc. El anarquismo no fue una idea de cuatro iluminados que lanzaban bombas o eran soñadores de un mundo sin leyes. Es un fenómeno organizativo complejo, de debates ideológicos muy profundos que en algunos lugares dio organismos poderosos de defensa de los intereses de la clase obrera.

-¿Las ideas anarquistas nacen o tienen lugar en común y rápidamente se expanden por muchos lugares diferentes, dispares y variopintos que, a la vez, han sido y/o actuado como células replicantes y éstas , también, a su vez… ¿es así?, coméntanos…

-Las ideas anarquistas son un conjunto de doctrinas que dan una respuesta a la sociedad industrial capitalista. Surgen como resultado de dos procesos. Uno puramente ideológico donde pensadores tales como Bakunin, Kropotkin, Proudhon o Malatesta aportan cuestiones doctrinales y de organización, y otro en la práctica organizativa societaria y de grupos donde se articulan las aportaciones prácticas de las ideas libertarias. Esas son las que la componen importantes grupos humanos que presentan sus organismos como reflejo organizativo de lo que quieren en la sociedad a la que aspiran.

-¿Hay tantos “anarquistas” como gentes se acercan y lo sienten haciendo de estas ideas las suyas?

-Yo creo que no, porque eso es tanto como decir que cada uno es anarquista a su manera. Es cierto que el anarquismo es heterodoxo y da pie a distintas interpretaciones. Pero también tiene una serie de ejes comunes sobre el que se adhiere aquellos que lo defiende. Lo que es sí es cierto es que los organismos anarquistas no crearon ningún tipo de programa cerrado, sino que todo estaba siempre en permanente debate y eran guías sobre las que se podía trabajar y perfeccionar.

-Acércanos, por favor, brevemente a esos rasgos ideológicos del anarquismo…

-El anarquismo es, ante todo, un movimiento político antiautoritario, que busca la abolición del Estado como organismo coercitivo para sustituirlo por la libre federación de individuos y grupos. Su modo económico era el socialismo, que será entendido por Bakunin como un modelo colectivista y por Kropotkin o Malatesta como un modelo comunista. Esto es importante porque hay algunas corrientes del liberalismo más extremo que se intentan apropiar de las ideas anarquistas alejándolas del socialismo. El movimiento anarquista, como he dicho antes, surge como respuesta a la sociedad industrial capitalista y su alternativa es socialista. Ese ultraliberalismo no es anarquismo, es otra cosa. El anarquismo parte del individuo, pero inserto en sociedades y asociación y aunque no interpela solo una clase sino al conjunto de la sociedad su medio de acción está en el obrerismo que es donde crece y ofrece alternativas.

-Todos estos cuatro pensadores del anarquismo tenían su raíz en común, pero cada uno “creó” su escuela, ¿no? ¿tenían sus seguidores?; ¿en cada país influyeron más unos que otros?

-Como todo movimiento, el anarquismo tuvo sus pensadores y unos fueron perfeccionando a otros. Desde Proudhon con sus teorías mutualistas hasta Kropotkin y Malatesta con las comunistas, pasando por Bakunin y el colectivismo. Aun así, aunque a nivel de alternativa económico unos fueron perfeccionando a otros, en realidad hubo cuestiones perennes que fueron adoptadas. Por ejemplo, de Proudhon permaneció su concepto del federalismo. De Bakunin su concepto de organismos amplios e internacionales, insertos dentro del movimiento obrero, así como la dualidad organizativa, tanto anarquista como societaria. De Kropotkin su concepto de comunismo anarquista y de Malatesta su análisis general de los debates que se dieron a finales del siglo XIX e inicios del XX sobre el papel del anarquismo y la necesidad de internacionalización del mismo. Luego, dependiendo del lugar, pues tuvo más fuerza una que otra. Los países donde el anarquismo tuvo un importante arraigo fueron España, gran parte de América Latina (sobre todo Argentina, Uruguay o México), Italia, Rusia, parte de Francia, etc.

-¿Cómo le fue al Estado Español en este viaje?

-España es fiel reflejo de esa síntesis. El anarquismo español fue societario y dual por Bakunin, federalista por Proudhon, analítico por Malatesta y comunista por Kropotkin. El ejemplo de la CNT y la FAI son esclarecedores en ese sentido.

-¿La esfera internacional del anarquismo influye más en la nacional que al contrario o qué nos podéis comentar?

-Los debates internacionales al final son reflejo de los debates que se dan en cada territorio, que posteriormente se elevan a niveles superiores. De todos modos, a diferencia de otros movimientos, para el anarquismo una realidad nacional no tenía que determinar la de otro. Por eso nos encontramos con ejemplos como Argentina, donde el modelo sindical es puramente anarquista y España, donde el modelo es de estructura anarquista pero no era necesario ser anarquista para pertenecer a él. Esa diversidad también es parte integrante del anarquismo.

-¿Organizarse en torno al funcionamiento de una sociedad internacionalista y librada de ataduras capitalistas fue lo más difícil o lo es más adaptarse sociológicamente hablando?-¿Qué se fue desintegrando, desde el plano social, con el paso de las dos guerras mundiales—la I y la II—y sus respectivas posguerras con sus posteriores y respectivos desarrollismos que eran tomados como sinónimo de “recuperación” y que venían de la mano del capitalismo más voraz?

-El entorno en el que creció el anarquismo en su origen era un tanto diferente al panorama tras la Segunda Guerra Mundial. Hay un factor determinante en este sentido. En la década de 1920 y 1930 se produjo el ascenso de los totalitarismos. Y la represión contra el movimiento anarquista fue muy grande. En algunos lugares prácticamente desapareció y en otros se forjó en un exilio que acabó con el paso de tiempo por hacerlo también desaparecer. No olvidemos que el fascismo y el estalinismo desarrollaron una política de anulación total del oponente. Pero, por otra parte, la alternativa anarquista no se mostró tan solvente en los años decrecimiento de la sociedad del bienestar. Aun así, cuando se produjeron momentos de ruptura con ese modelo, buscando alternativas, el anarquismo siempre brotaba. Un ejemplo fue Mayo del 68 y todo lo que ello conllevó, aunque se tradujese en una nueva derrota.

-Hay aquí datos que pueden llamar la atención al lector o lectora que se acercan al anarquismo por primera vez…por ejemplo esos inicios de la idea del anarquismo en la historia antigua, en la Revolución Francesa…

-El anarquismo no viene de la nada. Muchas veces nos pensamos que en Historia las cosas brotan como las setas en otoño. Pero en realidad todos los pensadores y movimientos se basan en otros anteriores de los que han sacado lecturas. Lo que tiene que quedar claro es que esos pensadores y movimientos no son anarquistas en el sentido de la palabra, sino que sus ideas ayudan al desarrollo de lo que sería la alternativa anarquista como respuesta de la sociedad industrial. Con ello se quiere mostrar que los movimientos no son binarios ni homogéneos, sino que hay una diversidad enriquecedora. Me refiero, sobre todo, a la Ilustración y la Revolución francesa. La Ilustración fue más que Voltaire, Montesquieu o Rousseau, y la Revolución francesa más que los jacobinos y los girondinos. Por eso este libro está pensado para estudiantes, porque cuando estudias en profundidad esos procesos te das cuenta que son complejos, pero ni en enseñanzas medias ni en universitarias se estudia con profundidad los procesos salvo que sean cursos monográficos y pocas veces se da.

-¿Qué podríamos destacar del anarquismo en acción?-¿Qué destacarías como diferente y diferencial del anarquismo en España?

-Dos cuestiones que son básicas para tener en cuenta el arraigo del anarquismo en España. El primero su deseo de organización. Una cuestión que los franceses le preguntaron a Tárrida de Mármol y este dijo precisamente eso, que el anarquismo español era organizado. Y, por otro lugar, el pragmatismo. Análisis pragmáticos que le permitieron conectar con la clase obrera para ofrecer su alternativa.

-¿De qué es heredero el anarquismo del Estado Español y quién se ha mirado en el anarquismo de España?

-Es heredero de la tradición de la Internacional, de las aportaciones doctrinales dichas más arriba, del desarrollo del sindicalismo revolucionario (aunque España también aporta al modelo sindicalista revolucionario francés del siglo XIX), etc. Sobre quien se ha mirado en el anarquismo español, en realidad todo el mundo libertario. Las aportaciones de los españoles estuvieron presentes en otros lugares y siempre se tomó como una referencia.

-¿Cuándo el movimiento libertario deja más la huella marcada en España?-¿El movimiento libertario en España va volviéndose más pragmático en sus idearios y acciones?, coméntanos por favor….

-El movimiento libertario no es que se vuelva más pragmático, es que es pragmático en sus ideas y acciones. Los libertarios fueron, dentro del campo obrero, quienes mejor entendieron las necesidades organizativas y alternativas de los trabajadores. Por eso adapto sus organismos a las circunstancias y actuó en consonancia con el entorno para hacer avanzar a sus ideas. En solitario cuando así lo estimaron y en coordinación con otras culturas políticas cuando fue necesario. Por eso fue un pensamiento ecléctico, heterogéneo y heterodoxo.

-Y cómo queda e intenta rehacerse después de la guerra, la represión, el exilio…

-La derrotada de 1939 es la gran derrota del movimiento libertario, porque su proyecto de sociedad quedó completamente sepultado por el fascismo. Además, el anarquismo se había encontrado otras veces en la clandestinidad, pero no con una represión inquisitorial de exterminio del enemigo como el franquismo impuso. Eso, evidentemente, pasó factura al movimiento libertario. Aun así, intentaron, infructuosamente, dar la vuelta a la situación y recuperar las libertades para España. La contribución de sangre no obtuvo recompensa, en esta ocasión. Aunque se reestructuró el modelo alternativo tuvo una serie de problemas que le impidieron volver a recuperar la frescura y el desarrollo del modelo previo a 1936.

-Las divisiones internas, ¿cómo son, a qué obedecen y no hay pocos que dicen que se pueden solventar…qué nos puedes decir como estudioso del tema?

-En todo movimiento existen diferentes maneras de entender la organización y hay divisiones. La cuestión es si es sostenible y pueden convivir entre sí o llevan a la ruptura. El anarquismo puede presumir de ser un movimiento que desde su implantación en España hasta el inicio de la guerra civil se rompió muy poco y supo reconducir la situación. Sin embargo, el peso de la derrota, el largo exilio desde 1939, el choque generacional tras la muerte del dictador etc., hicieron insostenible mantener dentro de un mismo organismo distintas formas de entenderlo. Cuestiones como el caso Scala solo vinieron a acelerar un proceso que se venía dando con anterioridad y que estaba larvado.

-Muy atractiva esta Guía Burros, desde ediciones Editatum, ¿cómo ha sido participar en ella?

-Ha sido una buena experiencia y desde la editorial han trabajado de forma muy profesional desde el inicio. Tengo que agradecer a Eduardo Montagut que me propusiese para este título y a Sebastián Vázquez que confiara en mi para esta guía de inicio a la historia del anarquismo. También al Instituto de Política y Gobernanza (IPOLGOB) de la Universidad Carlos III de Madrid que ha patrocinado este volumen.

FUENTE: CAZARABET

A doscientos años del nacimiento de Bakunin

El 30 de mayo de 1814 nacía Mijaíl Bakunin. Doscientos años después, queremos recordar al hombre cuya vida y obra consiguieron despertar en nosotros/as y en tantos/as otros/as la idea libertaria por la que hoy luchamos. Hemos decidido hacerlo seleccionando dos pequeños extractos de sus dos obras más importantes, Dios y el Estado (1871) y Estatismo y anarquía (1873). El primero de ellos gira en torno a la noción de libertad, el segundo no puede ser más actual en el momento “entre reyes” que acabamos de vivir. Recomendamos encarecidamente la lectura de estos clásicos (fáciles de encontrar en internet para descarga gratuita) no sólo por su valor histórico sino por su vigencia y actualidad casi dos siglos después. LEER MÁS

todo por hacer

CUADERNOS DE FORMACIÓN LIBERTARIA 3: «Federalismo», Errico Malatesta y Capi Vidal

Anarquía y federalismo

Errico Malatesta

En los años pasados, en los tiempos de la Internacional, se quería adoptar a menudo la palabra “federalismo” como sinónimo de anarquía; y la fracción anárquica de la gran Asociación (que los adversarios, embebidos de espíritu autoritario, que suelen rebajar las más vastas cuestiones de ideas a mezquinas cuestiones personales, llamaban la “Internacional bakuninista”) era llamada por los amigos indiferentemente “Internacional anarquista” o “Internacional federalista”. Era la época en que la “unidad” estaba de moda en Europa; y no solo entre los burgueses.

Los representantes más escuchados de la idea socialista autoritaria predicaban la centralización en todo, y tronaban contra la idea federalista, que calificaban de reaccionaria. Y en el sentido mismo de la Internacional, el Consejo general, compuesto por Marx, Engels y compañeros socialistas democráticos, intentaban imponer su autoridad a los trabajadores de todos los países, centralizando en sus manos la dirección suprema de toda la vida de la Asociación, y preten­día reducir a la obediencia, o aplastar, a las Federaciones rebeldes, las cuales no querían reconocerles ninguna atribución legislativa y proclamaban que la Internacional debía ser una confederación de individuos, de grupos y federaciones autónomas, ligadas entre sí por el pacto de solidaridad en la lucha contra el capitalismo.

En aquella época, pues, la palabra “federalismo”, si no era absolutamente fuente de equívocos, representaba bastante bien, aunque no fuese más que por el sentido que le daba la oposición de los autoritarios, la idea de libre asociación entre individuos libres, que es el fondo del concepto anárquico. 

Pero ahora las cosas han cambiado desde hace tiempo. Los socialistas autoritarios, antes ferozmente unitarios y centralizadores, impulsados por la crítica anarquista, se declaran de buena gana federalistas, como comienzan a decirse federalistas la mayoría de los republicanos. Y por eso hace falta abrir bien los ojos y no dejarse engañar por una palabra. 

Lógicamente el federalismo, llevado a sus últimas consecuencias, no solo aplicado a los diversos lugares que los hombres habitan, sino también a las diversas funciones que realizan en la sociedad, llevado hasta lo común, hasta la asociación para un objetivo cualquiera, hasta el individuo, significa lo mismo que la anarquía: unidades libres y soberanas que se federan en beneficio común.

Pero no es este el sentido en que entienden el federalismo los no anarquistas.

De los republicanos propiamente dichos, es decir de los republicanos burgueses no es el caso de ocuparse ahora. Ellos, sean unitarios o federalistas, quieren conservar la propiedad individual y la división de la sociedad en clases; y por eso, como quiera que esté organizada su república, la libertad y la autonomía serían siempre una mentira para el mayor número: el pobre es siempre dependiente, esclavo del rico. El federalismo burgués significaría simplemente mayor independencia, mayor arbitrio para los amos de las diversas regiones, pero no menor fuerza para oprimir a los trabajadores, pues las tropas federales estarían siempre listas para acudir a poner freno a los trabajadores y defender a los amos.

Hablamos del federalismo en su forma política, cualquiera que sean las instituciones económicas.

Para los no anarquistas, el federalismo se reduce a una descentralización administrativa regional y nacional más o menos vasta, salvada siempre la autoridad suprema de la federación. Pertenecer a la Federación es obligatorio; y es obligatorio obedecer a las leyes federales; las cuales deberían regular los asuntos “comunes” a los diversos confederados. 

Quien establece luego cuáles son los asuntos que deben dejarse a la autonomía de las diversas localidades, y cuáles los comunes a todos que deben ser objeto de leyes federales, es aun la Federación, es decir es el gobierno central mismo quien lo decide. ¡Un gobierno que pretende limitar la propia autoridad!… Se comprende ya que la limitará lo menos posible y que tenderá comúnmente a sobrepasar los límites que en un principio —cuando era débil— tuvo que imponerse. 

Por lo demás, este más o menos de autoridad se refiere a los diversos gobiernos comunales, regionales y centrales en las relaciones que tienen entre sí. El individuo, el hombre, permanece siempre materia gobernable y explotable a discreción, con el derecho a decir por quién le agradaría ser gobernado, pero con el deber de obedecer a cualquiera que sea el parlamento que salga del alambique electoral. 

En este sentido, que es el sentido en que existe en algunos países, en el cual lo desean los más avanzados entre los republicanos y los socialistas democráticos, el federalismo es un gobierno que, como todos los demás, está fundado en la minimización de la libertad del individuo, y tiende a volverse cada vez más opresivo, y no halla límite a sus pretensiones autoritarias más que en la resistencia de los gobernados. Somos, por consiguiente, adversarios de este federalismo como de toda otra forma de gobierno. 

Aceptaremos en cambio la calificación de federalistas cuando se entienda que toda localidad, toda corporación, toda asociación, todo individuo es libre de federarse con quien más le agrade o de no federarse de modo alguno, que cada cual es libre de salir cuando le plazca de la federación en que ha entrado, que la federación representa una asociación de fuerzas para el mayor beneficio de los asociados y que no tiene, como conjunto, nada que imponer a los federados aislados, y que cada grupo como cada individuo no debe aceptar ninguna resolución colectiva más que cuando le conviene y le agrada. Pero en este sentido el federalismo no es ya una forma de gobierno: es solo otra palabra para decir anarquía. 

Y esto vale tanto para las federaciones de la sociedad futura como para las federaciones entre los compañeros anarquistas para la propaganda y para la lucha.

Publicado en La Antorcha de Buenos Aires, número. 277, 9 de septiembre de 1928. http://rebeldealegre.blogspot.com.es/

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El principio federal, base organizativa del anarquismo

Capi Vidal

Como alternativa a la organización jerarquizada, uniformadora y clasista de los Estados-nación, el anarquismo propuso desde sus orígenes el principio federal, basado en la libre unión de regiones, que respondieran a las necesidades y deseos de las personas, caracterizadas por la diversidad y el derecho al disenso.

Ya los pensadores clásicos, Proudhon, Bakunin y Kropotkin, propusieron un moderno programa federalista, que puede considerarse todavía hoy como el corazón de la teoría anarquista. También, y a pesar de los que digan lo contrario acusando al anarquismo de poco menos que ser una idea atrasada, se trata de propuestas que ya en su momento supusieron un adelanto a lo que tiempo después sería el intento de unificar Europa. En el siglo XIX, parecía imperar la idea nacionalista, con la terrible consecuencia después en el siglo XX (fascismo, totalitarismo, conflictos mundiales, genocidios…), pero pensadores lúcidos como los anarquistas tuvieron una alternativa federalista. Desgraciadamente, recibieron el desprecio, tanto a izquierda como a derecha, empecinados en el centralismo, el autoritarismo y el nacionalismo.

Este movimiento anarquista, desarrollado a finales del siglo XIX y comienzos del XX, se adelantó en décadas a visiones para planificaciones más recientes. Su cometido principal era avisar de que era necesaria una perspectiva regional y federal para solucionar los problemas de Europa, algo que tal vez hubiera impedido el desarrollo de los Estados nacionales y sus terribles enfrentamientos durante el siglo XX. Hoy, como alternativa a la mezquina Unión Europea en la que impera las decisiones de las naciones más fuertes, subordinada además a los mercados del capital, estaría una Europa de las Regiones en las que, como deseaba Bakunin, pudiera sustituirse la autoridad estatal por la libre federación de individuos y comunidades. Las ideas anarquistas continúan pivotando sobre ese principio federal, ya que se considera que los Estados-nación, con sus gobiernos, su clasismo y sus burocracias, son un obstáculo para esa posible unión de regiones en las que la transformación social haya sido posible.

Bajar Cuaderno de Formación Libertaria 3

El amor libre, Eros y anarquía

El anarquismo reivindicó de manera absoluta la libertad y la autonomía. Esta nota tiene que ver con las concepciones anarquistas respecto del matrimonio, la unión libre, la libertad de la mujer y la sexualidad.

Nilda Redondo

El anarquismo no admitía órdenes superiores ni instituciones que significasen opresión; así es como rechazaba al Estado, a la idea de un Dios o ser superior, a los patrones. Todo lo que emanase del Estado era considerado oprimente y represivo: la escuela, el matrimonio, la policía, la justicia, las elecciones, el parlamento.

Su sociedad utópica iría a surgir cuando, catastróficamente, el mundo fuera desmoronado a través, por ejemplo, de una huelga general, y pudiera surgir una nueva sociedad basada en comunidades autogobernadas y asentadas en la solidaridad de los libres. Ellos rechazaban también la idea de nación porque unía lo que estaba enfrentado: patrones y proletarios, jerarcas y oprimidos.

Si bien no desarrollaron el concepto de la lucha de clases como motor de la historia, concepción trabajada intensamente por Marx a partir del Manifiesto Comunista (1848), en los hechos defendieron la solidaridad de las clases sociales oprimidas y explotadas del mundo.

Amor libre, unión libre.

El aspecto que vamos abordar en esta nota tiene que ver con las concepciones anarquistas respecto del matrimonio, la unión libre, la libertad de la mujer, la sexualidad. Me voy a focalizar en textos compilados por Osvaldo Baigorria y publicados en 2006 con el título de El amor libre. Eros y Anarquía

Los y las anarquistas rechazan el matrimonio por tres razones: cuando lo consagra una ceremonia religiosa, porque no creen que exista ser divino superior a la voluntad de los hombres y las mujeres; cuando lo consagra el Estado también, porque el Estado es para ellos opresor, pertenece al poder de la burguesía; además porque en la época del auge del anarquismo, era concebido como de por vida: “hasta que la muerte los separe” y esto no se acomodaba a la naturaleza de los seres según su perspectiva.

En el seno del anarquismo se desarrollaron tendencias feministas que plantearon la libertad de las mujeres de unirse cuando lo desearan y desunirse también cuando el amor hubiera llegado a su fin. Asimismo se trabajó la posibilidad de tener varios amores a la vez, esto tanto para el hombre como para la mujer. Estas tendencias polemizaban con los anarquistas que defendían la unión libre en cuanto a estar libre de ceremonias estatales y/o religiosas, pero luego mantenían en sometimiento a la mujer en el seno de la relación.

El tema de tener varios amores a la vez era motivo de reflexión y de polémica; estaba ligado a la idea de la comunidad y a la decisión de si se tenía hijxs fueran cuidados por esa comunidad. Se trataba de reivindicar la libertad pero no la irresponsabilidad. De todas maneras estas concepciones y prácticas estaban muy racionalizados por el dolor que podía producir en el otro o la otra, como se evidencia en el texto de Giovanni Rossi (1856-1943), Cardias, “La colonia Cecilia”, una experiencia comunitaria llevada adelante entre 1890 y 1894, en Brasil. 

En general, estas reflexiones se centraron en las relaciones heterosexuales. Por lo menos, en los textos seleccionados no aparece la posibilidad de la relación homosexual.

En Argentina.

Es significativo que en el anarquismo se haya dado este debate porque en esa época –dos últimas décadas del siglo XIX y primeras del siglo XX– en el resto de la sociedad en Argentina por ejemplo, la mujer era considerada un objeto de posesión del hombre: tanto en el mundo indígena, por lo menos en el seno de la cultura mapuche organizada en torno a cacicazgos viriles; entre los pobres del campo: los gauchos; la oligarquía terrateniente, tanto en relación a sus mujeres ‘damas’ como a las demás mujeres que formaban parte de su hacienda.

Podemos afirmar que fue en el seno de la clase obrera, trabajadora y oprimida de las ciudades, donde se desarrollaron las primeras prácticas y reflexiones libertarias en relación al amor y la sexualidad. Las reflexiones provenían, inicialmente, de intelectuales revolucionarios europeos afines al anarquismo o al socialismo y tuvieron carnadura sociopolítica muy extendida en Argentina, Uruguay, México, Brasil y Estados Unidos de Norteamérica. 

Los pensadores anarquistas europeos más reconocidos fueron Mijail Bakunin, Enrrico Malatesta, Piotr Kropotkin, Pier Josep Proudhom, entre otros.

Tres autoras anarquistas.

Los textos en los que centraré ahora, los de tres autoras, son similares y a la vez diversos y eso muestra un pensamiento y una praxis vital en movimiento.

Pepita Guerra, en “No os caséis”, no espera el máximo de libertad para el presente y ese máximo de libertad es el amor libre, entonces opta por mantenerse sola, y advierte de manera elusiva, que si quedara embarazada no abortaría para guardar las apariencias de honestidad, como lo harían las ricas. Es un texto publicado en La Voz de la Mujer en 1896.

María Lacerda de Moura (1877-1945), una feminista anarquista brasileña, en “Feminófobos y feminófilos”, critica la postura de un sector de anarquistas, incluso del propio Kropotkin, respecto de su conservadurismo en relación a la unión monógama y la familia. Dice: “son libertarios que tienen las ideas de mi abuela” (2006: 55). Reivindica la posibilidad de “darse libremente a varios hombres a causa de predilecciones sentimentales, de afinidades electivas o por otro motivo cualquiera”. Sostiene que esto no es una “afección venal” porque “lo que es afección no puede ser venal” (55). Concluye su texto señalando que la incorporación femenina a las luchas no será efectiva mientras exista “el monopolio del amor” (58).

La carta de América Scarfó, compañera de Severino Di Giovanni, es muy importante porque ella afirma que la libertad respecto del amor debe ejercerse en el presente, antes de lograr la sociedad futura. Un pensamiento revolucionario y libre porque subvierte las prácticas vitales e institucionales en el mismo momento en que resuelve elegir según sus principios y sus deseos. Es una carta escrita cuando ella tenía 16 años, el 3 de diciembre de 1928, al camarada E. Armad. (1862-1963), anarquista individualista y activo intelectual por el amor libre. En ella pide consejos debido a las críticas que recibe, incluso de otrxs anarquistas, por su relación con Severino; Armand le contesta: “Nadie tiene el derecho de poder juzgar vuestra forma de conducirte, aun en el caso que la esposa de tu amigo fuera hostil a esas relaciones. Toda mujer unida a un anarquista (o viceversa) sabe muy bien que no deberá ejercer sobre él o sufrir de parte de él una dominación de cualquier orden” (2006: 99).

Armand, en “El amor entre anarcos sindicalistas” había dicho a los celosos convencidos de que los celos son una función del amor, que “el amor puede también consistir en querer, por encima de todo, la dicha de quien se ama, en querer hallar alegría en la realización al máximo de la personalidad del objeto amado” (2006: 70).

FUENTE: LA ARENA