Lo que nadie contará hoy sobre Auschwitz

Se cumplen setenta años de la liberación del campo de la muerte de Auschwitz. Con toda probabilidad el nombre que evoca lo más cerca que ha llegado a estar la humanidad del mal absoluto en toda su historia. Y ya es decir.

Auschwitz, y los otros más de 50 «campos de la muerte» diseminados por toda la Europa ocupada, evocados al unísono con ese sólo nombre; y ello sin contar los casi 1000 campos de concentración del Tercer Reich, los más de 1150 guetos y todo lo demás.

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, hablar de Auschwitz continúa siendo hoy demasiado difícil, demasiado insuficiente, demasiado sobrecogedor. No hay texto ni palabras suficientes para abarcar lo que fue Auschwitz, y mucho menos en un breve artículo, es verdad.

Pero con todo me resulta demasiado inaceptable, que incluso en el día que se recuerda el 70 aniversario de Auschwitz y de todo lo que allí sucedió se permita -se promueva- olvidar que Auschwitz fue el mayor campo de trabajo forzado de la Alemania nazi y que Auschwitz fue también «IG Auschwitz». Filial de IG Farben, el gran cartel empresarial del momento, formado por las empresas Bayer, HOECHST y BASF. Y no digo el gran cartel empresarial «alemán», porque eso tampoco sería verdad, no hasta poco antes de diciembre de 1941 y el ataque a Pearl Harbor. LEER MÁS

nueva tribuna

El batallón de la muerte

El llamado Batallón de la Muerte ha sido de las unidades anarquistas de la Guerra Civil española una de las que más atención ha recibido en las últimas décadas. Esto se debe a las fotografías con las que se dio a conocer esta unidad tenida por internacional. Este artículo intentará aclarar algunas concepciones erróneas y rebatir los mitos, ya que flaco se favor hace para comprender los hechos históricos. Se han encontrado documentos más que suficientes como para que cada cual saque sus propias conclusiones. LEER MÁS

Serhistórico

EMMA GOLDMAN: VOLTAIRINE DE CLEYRE (1990) – HEINER MICHAEL BECKER

Feminista, oradora de talento, traductora, escritora… la otra gran dama del anarquismo estadounidense es, sin embargo, muy diferente a Emma. Sus orígenes y su formación intelectual, su temperamento y su personalidad, contrastan fuertemente.

La primera vez que la vi -la mujer anarquista más dotada y brillante que ha producido América- fue en Filadelfia, en agosto de 1893. Había ido a esa ciudad para hablar a los desempleados durante la gran crisis de ese año, y estaba ansiosa por conocer a Voltairine: en Nueva York me habían hablado de su excepcional capacidad oratoria. La encontré en la cama, enferma, con la cabeza llena de hielo y la cara desfigurada por el dolor.

Me enteré de que esta situación se repetía después de cada una de las apariciones públicas de Voltairine: permanecía en cama durante varios días (…). La siguiente reunión tuvo lugar en la penitenciaría de Blackwell’s Island. Había venido a Nueva York por su discurso magistral.

En defensa de Emma Goldman y la libertad de expresión [1], y me visitó en la cárcel. Desde entonces y hasta su muerte, nuestras vidas y esfuerzos por la causa se unieron a menudo, a veces en armonía y otras en oposición… [2]

Se trata de una descripción un tanto idealizada de una relación que, en realidad, no era muy armoniosa: estas dos mujeres tenían un carácter y un temperamento demasiado diferentes. Voltairine de Cleyre era anarquista y feminista como Goldman, y al igual que ésta, una ardiente agitadora; pero a diferencia de Emma, nunca le gustó el público en general y siempre mantuvo las distancias. Era atea y librepensadora pero, al mismo tiempo, poseía una naturaleza profundamente religiosa. A pesar de su comprensión pragmática de la teoría y la práctica anarquistas, seguía siendo en el fondo una fanática con un temperamento sectario, ascético, abnegado e incluso puritano, comparable a los herejes religiosos del pasado. [3] LEER MÁS.

fuente: https://libertamen.wordpress.com/2022/06/20/breve-biografia-de-voltairine-de-cleyre-1990-heiner-michael-becker/

Javier Alcalde: «Anarquistas y esperantistas comparten ideales»

¿Cuándo, cómo y por qué el anarquismo adoptó el esperanto como un signo de identidad? ¿Cuál fue el papel de esa lengua universal durante la Guerra Civil? ¿Cómo es posible que los historiadores no se hayan detenido a analizar la estrecha relación entre ambos movimientos? A través de una investigación pionera, el politólogo Javier Alcalde (Barcelona, 1978) da respuesta a algunas de estas preguntas en Esperanto i anarquisme: els orígens (1887-1907) (Edicions Malcriàs d’Agràcia, 2022). Las otras cuestiones son abordadas en esta conversación.

En 1910, en su congreso fundacional, la CNT anima a sus afiliados a aprender esperanto. ¿Por qué?

«Los anarquistas necesitaban hacer contactos por todas partes, porque su revolución era internacional»

Los anarquistas necesitaban hacer contactos por todas partes, porque su revolución era internacional, y que hubiera una o dos personas políglotas, que normalmente no eran obreros y acababan imponiendo su agenda, no les convencía. No creían en la vanguardia del proletariado, creían que cualquier persona debía poder relacionarse con cualquier otra sin intermediarios. Ahora puede parecer algo naif hablar de fraternidad global y una lengua universal, pero entonces había decenas de grupos esperantistas libertarios en todo el mundo, no se trataba de una utopía. Ambos movimientos comparten ideales. LEER MÁS

«SOLO QUEREMOS A LOS OTROS PARA QUE VALIDEN NUESTRA IDENTIDAD»

José Carlos Ruiz, profesor en la Universidad de Córdoba, terminó sus estudios de filosofía becado en la Universidad Sorbona de París y se doctoró en Filosofía Contemporánea con una tesis sobre la hipermodernidad. Ha publicado ‘El arte de pensar’, ‘De Platón a Batman: manual para educar con sabiduría y valores’ y ‘El arte de pensar para niños’, entre otros, y colabora como asesor filosófico en la Cadena SER, donde conduce la sección semanal ‘Más Platón y menos WhatsApp’. Con la pandemia llega su último ensayo: ‘Filosofía frente al desánimo’, un libro nacido antes de los confinamientos que nos habla de una sociedad en constante exposición pública, diseñada para el desánimo, que exige ser productivo incluso en el tiempo libre. LEER MÁS